Documental de José Luis Espejo, autor del libro “Leonardo: los años perdidos”.- En este audiovisual hace un recorrido por los puntos mas controvertidos en torno a los verdaderos orígenes de la civilización. Sirve de introducción y de complemento a su próximo libro: “Los hijos del Edén”.
Para ponerse en contacto con el autor , José Luis Espejo podeis escribirle a historiaoculta@gmail.com
Entre 1479 y 1485 se suceden las pestes en Florencia y en Milán. Durante esos años no se sabe prácticamente nada de Leonardo. Sin embargo, en 1483 pinta La Virgen de las Rocas y en 1484 comienza a escribir sus célebres Cuadernos.
Giulio della Rovere (futuro papa Julio II) era por entonces abad comandatario de Montserrat, si bien había cedido sus poderes al padre Llorenç Maruny. En marzo de 1483 Giulio della Rovere hace una permuta con el abad de Santa Maria della Grotta (Sicilia), el catalán Joan de Peralta. Éste pretende hacer venir unos monjes de Padua (no lo consigue), y encarga al italiano Jacopo Verginali la construcción de un nuevo edificio en lo que hoy día es Montserrat. Fernando II de Aragón (Fernando en Católico) se empeña en pasar este monasterio a la obediencia de la orden de los Jerónimos. Es por ello que sus nuevos monjes se proponen adquirir un cuadro en honor de este santo, traductor de la Biblia latina (la conocida Vulgata). Éste es el contexto histórico que enmarcaría la visita de Leonardo a Barcelona, entre 1481 y 1483: sus “años perdidos”.
Montserrat había tenido anteriormente monjes italianos. En 1443 llegaron seis monjes de Montecassino (Frater Henricus de Alamania, Frater Ciprianus, Frater Simplicius, Frater Baptista, Frater Antonii, Frater Natalem).
En tiempos de Fernando el Católico, Catalunya se llena de intelectuales italianos. Entre ellos: Antonio y Alejandro Geraldino, Pedro Martir d’Angleria, o Lucio Marineo Siculo. Pere de Cardona los atrae desde la corte pontificia (catalana y valenciana) de los Borja (o Borgia, como son conocidos en Italia).
Antonio Geraldino, embajador de Florencia en Barcelona, era un Geraldini, familia muy cercana a Leonardo, pues no en vano la célebre “Mona Lisa” de la que habla Vasari se llamaba Lisa Geraldini del Giocondo (la Gioconda). Su otro hermano, Alejando Geraldino, fue con Colón a América, y allí sería el primer obispo de Santo Domingo. Americo Vespuccio (en realidad, Aimerich Despuig, descendiente –como Leonardo- de catalanes) visitó la ciudad en repetidas ocasiones. Como los Geraldini, fue amigo tanto de Colón como de Leonardo. Ésta es una circunstancia que abre prometedores interrogantes acerca de la vida de ambos personajes históricos.
Leonardo tenía otros vínculos con España. Un antepasado suyo (Giovanni Da Vinci) murió en Barcelona en 1406. Leonardo pintó un retrato de Ginevra de Benci (1475), encargado por el diplomático veneciano Bernardo Bembo. Éste hizo un viaje por España entre 1468 y 1469.
Éstos son algunos ejemplos del contexto histórico en el que yo enmarco mi hipótesis:
LEONARDO DA VINCI PASÓ UN AÑO Y MEDIO EN MONTSERRAT, ENTRE 1481 Y 1483.
Fruto de esta estancia, pintó el cuadro titulado La Virgen de las Rocas, donde se ve con claridad el roquedo montserratino. En Montserrat habría dejado su San Jerónimo, hoy en los Museos Vaticanos. La historia de este cuadro es muy ilustrativa: sería robado por las tropas del mariscal Suchet, en 1812, y habría sido regalado a Joseph Fesch, tío de Napoleón. Cuando éste murió, su familia lo vendió a la Pinacoteca Vaticana. Un relieve del escultor catalán Pau Serra, realizado en 1755, es muy parecido al San Jerónimo de Leonardo, lo que probaría que el citado cuadro estaría en el monasterio de Montserrat por esos años.
Leonardo efectuaría un segundo viaje a Barcelona tras su huida de Milán, en los primeros 1500. En este viaje tomaría notas del paisaje de los alrededores de Montserrat, reflejado en su célebre Gioconda. Con posterioridad, retocaría La Anunciación, detallando paisajes de Catalunya: el Canigó, Montserrat, y la ciudad de Barcelona, cuyo puerto aparece en construcción (las obras se iniciaron en 1477).
¿Por qué vino Leonardo a Catalunya? Por tres razones: por el encargo que el monasterio de Montserrat le hiciera de pintar su San Jerónimo (así como alguna virgen; tal vez su Virgen del Gato, hoy perdida); por su condición de practicante del culto cátaro, vivo en sus días tanto en Italia como en Catalunya, y por su afición a la Alquimia. A este respecto, Julio II, abad de Montserrat por esos años, es conocido como Papa Alquimista.
Tanto el catarismo como la alquimia se practicaban en Catalunya. Cerca de Flix, en Tarragona, se han hallado lugares de culto cátaro, datados hacia finales del siglo XV. Montserrat y el monasterio de Sant Cugat del Vallès eran academias alquímicas. En la Biblioteca de Montserrat se conservan algunos incunables de contenido alquímico.
Inscripciones cátaras cerca de Flix, en Tarragona. Están datadas hacia finales del siglo XV. En ellas encontramos la palabra “Magdalena”. Fotos: Frank Roch.
El “melocotón alquímico”, cristalizado en piedra, conservado en el Museo Arqueológico de Barcelona. Fue encontrado en 1972 escondido en una hornacina del monasterio de Sant Cugat, en Barcelona. Actualmente está guardado en una cámara acorazada. Foto facilitada por el propio museo.
Catalunya fue un refugio de cátaros tras las Cruzadas contra los Albigenses. La población se dobló prácticamente. Otro buen montón de cátaros fue a parar al Norte de Italia. Nunca se perdió el contacto entre ambas comunidades.
“Catalunya” deriva de un apellido con origen en Carcassona (Catalan). Su primera mención tiene lugar en tiempos de Ramon Berenguer III. Si bien la primera vez que se tiene constancia del apellido “Catalan” en Catalunya es en Montserrat, en 1125.
Con anterioridad, Catalunya no existía. Era simplemente una prolongación del Reino-Condado de Barcelona. Catalunya recibió su nombre de los refugiados cátaros. Tal vez entonces se empezara a llamar “tierra de los cátaros”, o Catalunya.
Desde mi punto de vista “Catalan”, como “cátaro”, no deriva de “katarós” (puro), sino de “cattus” (gato). No en vano, el último cátaro, quemado en 1321, de nombre Belibaste, tenía un nombre compuesto: Bel y Bastet. Bel era el Ser Supremo cananeo (equivalente a nuestro Yahvé), y Bastet era la diosa gato de los egipcios (equivalente a Isis, o a Ishtar). Catalunya sería la “tierra del gato”, del mismo modo que Occitania, más al norte, sería la “tierra de la oca”. Es curioso que Leonardo pintaría una “virgen del gato”, hoy perdida, y una Leda acompañada de un cisne (cisne-oca, ambos tienen el mismo valor simbólico), de la que sólo se conservan copias.
En definitiva, mi libro LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS tiene dos puntos clave:
- El misterio de La Gioconda desvelado: Leonardo estuvo en Catalunya, y en Montserrat aprendió algunos secretos importantes. Ello se refleja en la sonrisa (sardónica) de La Gioconda.
- Catarismo e identidad catalana están íntimamente ligados. Ello sigue siendo una realidad entre las elites de este país. Sólo por cuestiones de tipo religioso la cultura catalana ha resistido los embates de la castellanización.
En LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS pretendo descubrir la cara oculta de Leonardo, aquella que nunca ha salido a la luz. Para ello, sin olvidar la época que le tocó vivir (el contexto histórico y artístico de su época), hago una lectura del lenguaje simbólico de su obra. Ésta expresa un mensaje, dirigido a los miembros de la orden secreta en la que estaba iniciado. Éste es el factor diferenciador fundamental de mi análisis de la obra de Leonardo, en relación a otros más convencionales.
Por lo que se refiere al contexto histórico, en mi libro LEONARDO, LOS AÑOS PERDIDOS entro a fondo en las relaciones comerciales entre las ciudades de Barcelona y Florencia a finales del siglo XV. Éstas eran muy intensas. Antes me he referido a dos familias: los Vespucci-Despuig y los Geraldini. Ambos son un ejemplo de los estrechos vínculos entre Catalunya y el Norte de Italia.
Americo Vespucci firmaba como Despuche en Sevilla, según consta en documentos guardados en la Casa de la Contratación. Ello es una prueba de su linaje catalán, que vemos refrendado en la comparación de los escudos de los Vespucci italianos y los Despuig catalanes:
A la izquierda Escudo de los Vespucci italianos, según consta en el catálogo heráldico conocido como Spretti. A la derecha, escudo de los Despuig catalanes, tal como aparece en el Garcia Caraffa. Obsérvese que los Despuig ostentan, como los Vespucci, un conjunto de avispas, acompañadas por un panal y por la flor de Lis, símbolo de la ciudad de Florencia.
Por su parte, los Da Vinci podrían estar emparentados con los Geraldini, que como los primeros, tenían las tres barras del Reino de Mallorca (una de las variantes de la senyera catalana) en su blasón heráldico. Por no hablar del león, con una postura y una indumentaria idénticas:
A la izquierda, escudo de los Da Vinci. A su derecha, escudo del antiguo Reino de Mallorca, por cien años desgajado de la Corona de Aragón.
En posteriores etapas de mi investigación he llegado a la conclusión de que la llegada de Leonardo Da Vinci a Barcelona podría haber sido incentivada por uno de estos dos linajes: los Despuig o los Geraldini. Quisiera hacer constar mi agradecimiento a Jordi Bilbeny y a los miembros de la fundación Nova Història, a quienes debo el conocimiento de algunos detalles significativos acerca de dichas nissagues (linajes).
En definitiva, en este libro investigo una etapa de la vida de Leonardo –el período comprendido entre los años 1481 y 1483- de la que se desconoce todo: dónde estuvo, qué hizo, y por qué se perdió su pista. Aporto diversas pruebas para demostrar que Leonardo estuvo en Barcelona (y más concretamente en Montserrat), como antes de él hicieron otras figuras de la historia, como Gerberto de Aurignac (el futuro papa Silvestre II, más conocido como el Papa alquimista) o San Francisco de Asís; y posteriormente otros personajes, como Ignacio de Loyola (fundador de los Jesuitas). Porque Montserrat era una academia de alquimia. El mito del Grial tiene mucho que ver con esta fama universal, que atrajo a personajes como Goethe, Wagner o el mismo Himmler.
Puedo demostrar que en Montserrat Leonardo pintó su San Jerónimo, y se inspiró para realizar La Virgen de las Rocas, La Gioconda, algunos dibujos, y retocar La Anunciación y La Adoración de los Magos.
Buena parte de la simbología de la obra de Leonardo –como su obsesión por Juan Bautista y la Magdalena- tiene que ver con las raíces cátaras de su familia. Como un elemento accesorio, planteo la hipótesis del origen catalán de su linaje. Los Da Vinci serían refugiados cátaros del Rosellón instalados en la Toscana en el siglo XIII. Considero que tengo importantes pruebas para demostrarlo.
José Luis Espejo.
José Luis Espejo es autor del vídeo LA ATLÁNTIDA LO QUE LA CIENCIA OCULTA.
Si quiere realizar algún comentario: historiaoculta@gmail.com
O aqui mismo en abiertohastaelamanecer.ws se lo haremos llegar a Don Jose Luis Espejo autor del libro y del articulo.
A continuación Salvador D’Arbó , un periodista español (catalán, para ser más preciso), entrevista a Jose Luis Espejo en relación a su libro “Leonardo los años perdidos”. La encontrarás en Google Video con el título LEONARDO LOS AÑOS PERDIDOS.
Aquí José Luis Espejo desvela el principal secreto de Leonardo, y de La Gioconda. Leonardo era italiano, pero su familia tendría raíces en Cataluña (Cataluña es uno de los territorios de España). Seguramente los Da Vinci marcharían del Norte de Cataluña, en territorio que actualmente es francés, a resultas de la persecución contra los herejes cátaros, en el siglo XIII. En Barcelona tendría familia. Aquí pintaría el paisaje de la Gioconda, que luego incorporó a este famoso cuadro.
Nos preocupa el calentamiento que estamos experimentando en la atmósfera de la Tierra, de unos cuantos grados en un siglo.
¿Pero se imagina lo que será un aumento en la temperatura de 700 grados en apenas unas pocas horas?
Eso precisamente es lo que está experimentando el planeta conocido como HD8606b, un gigante gaseoso que orbita una estrella a 190 años luz de la Tierra.
Así lo descubrieron los astrónomos de la NASA gracias a las observaciones del telescopio espacial Spitzer.
El HD8606b, dicen los científicos en la revista Nature, tiene una órbita alargada e inusual que lo acerca y lo aleja bruscamente de su estrella ocasionando que su temperatura casi se duplique en un período de horas.
Los sensores infrarrojos del Spitzer midieron las temperaturas de la atmósfera del planeta y se observó que ésta se calentaba de 800 a 1.500 grados Kelvin (530 a 1.230 grados centígrados) en seis horas.
“Es la primera vez que detectamos cambios de clima en tiempo real en un planeta fuera de nuestro sistema solar” afirma Greg Laughlin, del Observatorio Lick, de la Universidad de California en Santa Cruz.
“Los resultados son muy interesantes porque nos ofrecen información importante sobre las propiedades atmosféricas de este planeta”, agrega.
El exoplaneta, que fue descubierto en 2001 por un equipo de astrónomos en Suiza, orbita una estrella que es casi del tamaño del sol en la constelación de la Osa Mayor.
Tiene una masa estimada de casi cuatro veces la de Júpiter y completa su órbita en cerca de 111 días.
Evento inesperado
Tal como explican los astrónomos, el planeta puede en cuestión de horas acercarse a unos cuantos millones de kilómetros de su estrella y alejarse a más de 115 millones de kilómetros.
Los cálculos de temperatura fueron hechos por el telescopio especial Spitzer.
“Aún después de haber descubierto casi 200 planetas -dice Paul Butler, otro de los autores del estudio- la diversidad y rareza de este nuevo mundo continúa asombrándonos”.
El hallazgo, dicen los astrónomos, fue hecho casi por accidente ya que el Spitzer fue utilizado para medir la luz infrarroja que emitía el planeta durante 30 horas a medida que pasaba más cerca de su estrella.
Y en ese período, el telescopio logró captar el momento en que el planeta desaparecía detrás de la estrella. Lo que se conoce como eclipse secundario.
Ese evento inesperado hizo posible calcular la temperatura del planeta en el momento en que desaparecía de la vista, explican los autores.
Así los científicos determinaron que el planeta se calentaba dramáticamente a medida que se acercaba a la estrella, casi duplicando su temperatura en sólo seis horas.
Los astrónomos creen que estos cambios bruscos se deben a la órbita exageradamente elíptica que lo hacen muy diferente de los otros 300 exoplanetas conocidos.
Además, cuando se ubica más cerca de su estrella experimenta una radiación casi 800 veces más fuerte que cuando se aleja de ésta…[]
La noción de que la humanidad fue creada por algún tipo de manipulación genética extraterrestre, de acuerdo a algunos investigadores, es la base actual de las historias de la creación, encontradas en los registros Sumerios antiguos y los posteriores escritos Hebreos. Esta idea es planteada en detalle en la obra del académico israelí Zacarías Sitchin, quien utiliza los registros sumerios para argumentar que el moderno Homo-Sapiens fue creado por seres del espacio exterior llamados “Nefilim”. Él cree que los Nefilim crearon a los humanos mediante la modificación genética del Homo-Erectus.
En 1989, la hipótesis radical de Zecharia Sitchin avanzó a otro nivel con la publicación del libro “The Gods of Eden” (Los Dioses del Edén), apropiadamente subtitulado: “The chilling truth about extraterrestrial infiltration, and the conspiracy to keep humankind in chains” (La escalofriante verdad acerca de la infiltración extraterrestre y la conspiración para mantener a la humanidad encadenada). El autor, un abogado californiano con el seudónimo William Bramley, recopiló las principales investigaciones anteriores sobre el tema de los “astronautas ancestrales” y las reunió con una particular visión conspiratoria de la historia. La controvertida tesis de Bramley, que confronta casi todas las creencias populares, es la siguiente:
“Los seres humanos parecen ser una raza esclavizada reproduciéndose en un planeta aislado de una pequeña galaxia. La raza humana fue una vez fuente de mano de obra para una civilización extraterrestre, para la cual seguimos siendo su posesión. Para mantener el control sobre su posesión y mantener a la Tierra como una especie de prisión, esa otra civilización ha alimentado un interminable conflicto entre los seres humanos, ha promovido la decadencia espiritual y ha creado en la Tierra condiciones irreversibles de penuria física. Esta situación ha existido por miles de años, y aún continúa hasta nuestros días.” (The Gods of Eden).
La idea de que la humanidad es el producto de una ingeniería genética, conducida por extraterrestres provenientes de alguna parte, fuera de nuestro pequeño planeta, desafía tanto a la evolución darwiniana como al creacionismo. ¿Acaso los dogmas de la ciencia y la religión nos han cegado la verdad acerca de nuestros orígenes?
La iglesia cristiana proclama que un supuesto omnisciente, todo-poderoso “dios”, creó a nuestros primeros padres del “barro”, de manera parecida a como el alfarero moldea la arcilla. Sólo cuando Adán y Eva rompen con las reglas de su creador son sujetos al dolor, la enfermedad y la muerte. Por desobedecer a este “dios” también condenaron a su descendencia ‹a toda la humanidad‹ a ser “pecadores”. El cristianismo deriva su infortunado relato sobre Adán y Eva del primer libro de la Biblia Hebrea o Antiguo Testamento: el Génesis.
Si interpretamos la Biblia literalmente, asumiendo que se trata de un documento histórico infalible, se nos presenta un “dios” (Jehovah o Yahvé) quien, por su propia palabra, admite ser celoso, colérico y vengativo. El temor del “Señor” (Jehovah) aparece enfatizado constantemente a través del Antiguo Testamento. Se espera de Él que recompense a aquellos que lo adoran y que mantienen la observancia de la ley ritual, gratificando sus deseos mundanos por posesiones materiales y poder. No se puede dejar de notar que este cruel, sanguinario y egoísta “dios” se asemeja grandemente a los caprichosos dioses sumerios.
De acuerdo al Génesis, este “dios”, demasiado humano, desconocía que sus apreciados humanos habían echado a perder su creación al comer la “fruta prohibida”. Después de esto, habiendo expulsado a la primera pareja humana del Paraíso, amenazó a sus descendientes con su cólera hasta el día en que ahogó al mundo entero con un diluvio.
Este “dios” Jehovah, como el historiador Gibbon observa en su obra “The Decline and Fall of the Roman Empire” (Declinación y caída del Imperio Romano) es un “ser propenso a la pasión y al error, caprichoso a su favor, implacable en su resentimiento, celoso de su supersticiosa adoración, y confinando su providencia parcial a una simple persona y a su transitoria vida.”
La investigación indica que la Biblia Hebrea, lejos de ser un texto histórico infalible creado por un Ser Supremo, resulta ser una gran revisión compilada de por lo menos dos trabajos completamente separados. Reunidos en el Libro del Génesis existen dos trabajos separados conocidos por los académicos como las tradiciones del Norte “E” y las del Sur “J”, las cuales son complementadas por revisiones e inserciones adicionales. En la “E” (que contiene los pasajes referentes a los Elohim) reside la tradición pre-judaica de la gente del Norte, quienes exaltaban al Más Elevado Dios, Él, y a los subordinados Elohim. Los pasajes correspondientes a “J”, o Jehovistas, describen una entidad totalmente foránea, el malvado Jehovah (YHWH), el “Señor”. De acuerdo a Max. J. Dimont, en “Jews, God and History” (Judíos, Dios e Historia): “En el siglo quinto A.C. los sacerdotes judíos combinaron porciones de los documentos ‘J’ y ‘E’, añadiendo un pequeño aporte personal (conocido como el fraude piadoso); los documentos resultantes se conocen como ‘JE’, ya que Dios en estos pasajes es nombrado como ‘Jehovah Elohim’ (traducido como ‘Señor Dios’).”
A esto se debe que encontremos, dentro de la Biblia, imágenes contradictorias y conflictivas del Supremo Dios. Encontramos a Jehovah, un dios tribal, enmascarando al Ser Supremo. Los primeros capítulos del Génesis describen un combate impresionante entre dos poderes rivales. Por un lado está el Más Elevado Dios y Sus Elohim, quienes crean mediante su propio espíritu manifestado; y por el otro lado está el malévolo Señor Dios, Jehovah, quien creó a un ser sintético compuesto de ‘barro’. Jehovah resulta ser Satanael, un Elohim que se levantó en rebelión contra el Supremo Dios. Aunque posteriormente nombrado el Único Dios, inicialmente los Hebreos conocían a Jehovah sólo como uno más de los muchos Elohim. Ellos citan el Canto de Moisés para distinguir entre el Más Elevado y el Jehovah usurpador:
“Cuando el Altísimo repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos, según el número de los hijos de Dios; mas la porción de Yahvé fue su pueblo, Jacob su parte de heredad”. (Deuteronomio 32:8-9).
Los cristianos gnósticos de los primeros siglos, quienes preservaron las enseñanzas originales de Jesús, hacían una distinción entre el Padre Celestial y el dios de la Biblia Hebrea. Jehovah (YHWH) no era el Padre revelado por Jesús. Mientras la Biblia Hebrea revelaba a un dios tribal, el Dios de Jesús era el Ser Supremo Universal de toda la humanidad. El dios hebreo era un dios de temor, el Padre Celestial de Jesús era un Dios de amor. De hecho, Jesús nunca se refirió al Padre Celestial como Jehovah. El Evangelio Gnóstico de Pedro establece que los Hebreos se encontraban bajo la ilusión o engaño de que conocían al Ser Supremo, pero eran ignorantes del mismo, y conocían sólo a un falso dios, un impostor, cuya naturaleza verdadera era desconocida para ellos.
Los gnósticos, basados en su profundo estudio del Libro del Génesis, exponen a Jehovah como Satanael el Demiurgo, el poder creativo de este caído mundo material, que es hostil al Ser Supremo. Un maestro Gnóstico dijo cómo el Padre desconocido creaba a los ángeles, a los arcángeles, potestades y dominaciones. El mundo, sin embargo, y todo en él, fue construido por siete ángeles particulares, y el hombre también es obra de los ángeles. Estos ángeles él los describió como artesanos flojos y rebeldes.
Saturninus (90-150 D.C.), quien estableció una importante comunidad gnóstica en Siria, enseñó que el Único Dios Verdadero, el Padre Celestial revelado por Jesús, habita en el más elevado Reino de la Luz. Entre este trascendente Reino de Luz y nuestro mundo finito existe una vasta jerarquía de arcángeles, ángeles y poderes espirituales; los constructores del Universo y los diseñadores del Hombre. Por necedad y vanidad, Satanael se rebeló contra el Reino de la Luz, liderando a un grupo de ángeles seguidores. Satanael y sus lacayos maquinaron atrapar a seres espirituales en cuerpos físicos. Saturninus contó cómo el ángel creador, Satanael, procuró crear cuerpos físicos humanos a imagen de seres espirituales. De esta manera ellos planearon mantener a los seres espirituales permanentemente atados a cuerpos físicos.
En el recuento de la creación de Saturninus, Satanael, el ángel creador, sólo pudo formar un androide primitivo. Fue necesario animarlo con un ser espiritual de los reinos superiores. Entonces, Satanael atrajo de los reinos celestiales, hacia su universo carente de alma, una “chispa de luz” y la atrapó dentro del cuerpo material de Adán. De acuerdo a Apelles, otro antiguo maestro Gnóstico, los seres espirituales fueron seducidos para descender desde su lugar en los reinos celestiales por la oportunidad de tener una experiencia física, siendo luego atados a cuerpos de carne mediante las maquinaciones de Jehovah. Generación tras generación la “chispa de luz” se incorporó en las formas humanas. Pronto, estos seres espirituales fueron absorbidos tanto en el mundo material que perdieron toda conciencia de su origen en el Reino de la Luz. Se encontraron a sí mismos capturados en el mundo de Satanael el Demiurgo. De hecho, se convirtieron en esclavos de su malévolo creador.
La iglesia católica, al aceptar la biblia hebrea en su interpretación literal, confunde a Jehovah el dios tribal con el Ser Supremo. Imitando a la antigua Israel, la Iglesia se establece como un imperio político y religioso. Sólo los cristianos gnósticos permanecieron en su camino. Los gnósticos pronto se encontraron siendo denunciados viciosamente como herejes, mientras que sus libros sagrados eran robados y quemados. Gracias al descubrimiento milagroso de algunas escrituras gnósticas en Nag Hammadi, Egipto, hace cincuenta años, podemos tener una mejor comprensión de las comunidades cristianas gnósticas de los primeros siglos de nuestra era.
Un trabajo gnóstico descubierto en Nag Hammadi denominado el Apocalipsis de Adán, es un recuento de la creación de Adán y Eva. Este libro, que data del primer siglo, pudo haber sido un intento de reconstruir el Génesis original. Dice que Adán declaró:
“Cuando dios me creó de la tierra, junto con Eva tu madre, estaba con ella en la gloria, la cual ella había visto en el Eón de donde hemos venido (Reino de la Luz). Ella me enseñó una palabra de conocimiento del Dios eterno. Y nosotros nos asemejábamos a los grandes ángeles eternos, porque éramos más grandes que el dios que nos había creado y que los poderes en él, a quien no conocemos.
Entonces dios (el Demiurgo/Satanael), el regente de los eones y de los poderes, en cólera nos dividió. Entonces nos convertimos en dos eones. Y la gloria en nuestros corazones nos abandonó. Después de aquellos días, el conocimiento eterno del Dios de la Verdad (Padre Celestial) se retiró de mí y de tu madre Eva. Desde ese momento aprendimos acerca de las cosas muertas, como el hombre. Entonces reconocimos al dios (Demiurgo) quien nos había creado. Nosotros no le éramos extraños a sus poderes. Y le servimos a él en temor y esclavitud.”
Los gnósticos entendieron que existen muchas órdenes diferentes de seres. Sus escritos refieren numerosas jerarquías de entidades espirituales, tanto de la Luz como de la Oscuridad. Estos seres no sólo se mueven en frecuencias sutiles, sino que pueden tomar formas en la dimensión física. Como los Esenios y Jesús, los gnósticos reconocían la habilidad de los “ángeles” de poder corporificarse. Los ángeles caídos eran a menudo referidos como regentes o Arcontes, y el jefe de los Arcontes era conocido por varios nombres como Satabael, Jehovah, Ildabaoth, Sacklas, Satán, Sammael, etc. Ellos poseían el poder para crear cuerpos y creían ser “dioses”. Como consecuencia de su estado degenerado le eran hostiles a la humanidad y evitaban que esta adquiriera su liberación espiritual.
John A. Keel, autor de “Disneyland of the Gods”, y “Our Haunted Planet” (”Disneylandia de Dioses” y “Nuestro planeta cazado”), argumenta que el creciente interés aparecido a finales del siglo XX, en relación a los extraterrestres, alienígenas y OVNIS, es solamente una versión moderna de las mismas fuerzas que otras personas y culturas alguna vez identificaron como “demonios” o “ángeles caídos”:
“Los platillos voladores son meramente otro marco de referencia que nos provee de explicaciones aceptables para algunos de estos grotescos eventos. Un fenómeno invisible está acechándonos constantemente y manipulando nuestras creencias. Sólo vemos lo que ellos eligen que veamos, y usualmente nosotros reaccionamos.”
La idea de que el cuerpo humano es el resultado del trabajo de ángeles creadores malévolos es notablemente parecida a la idea de extraterrestres involucrados en ingeniería genética para “crear” al homo-sapiens. ¿Estamos tratando con el mismo fenómeno? ¿Conocían los gnósticos la verdad acerca del verdadero origen del hombre y de los poderes invisibles que buscan mantener a los seres humanos atados? ¿Son los malévolos ángeles creadores quienes, según los gnósticos, secuestran a seres espirituales y los atrapan en cuerpos físicos, los mismos dioses creadores extraterrestres de Sumeria? Considere la siguiente observación de un académico gnóstico, el Dr. Stephen Hoeller:
“Los ángeles estelares y otros espíritus regentes aparecen como tiránicos, limitando las agencias en esta visión gnóstica. Ellos son usurpadores que señorean sobre la humanidad y la creación con el fin de acrecentar su propia importancia y gloria. Le incumbe entonces a los conocedores realizar esto y alejarse tanto como sea posible de la influencia de estos poderes. El predicamento existencial de la vida humana radica en la incómoda dominación que ejercen estos dioses menores sobre el espíritu de los seres humanos, y de la cual sólo la realización de la gnosis puede extraerlos.” (Jung and the Lost Gospels).
Los ángeles creadores o Arcontes también se caracterizan como poderes terribles o fuerzas de ilusión y negatividad. Son como carceleros de una prisión, buscando mantener a sus cautivos humanos atados a la Tierra. Atrapado en las ilusiones de la existencia material, el hombre cree que es solamente un cuerpo y no logra darse cuenta de la verdad acerca de su origen. Esta condición perpetúa la ceguera espiritual, dejando a la humanidad cautiva de los carceleros.
Sin embargo, los gnósticos nunca cesaron de proclamar que el Verdadero Ser del hombre no es su cuerpo, y el mundo material definitivamente no es su verdadero hogar. El hombre es un ser espiritual y su propósito es la realización de su Ser Superior, esa chispa de luz exiliada en el cuerpo físico. Su destino es retornar al Reino de la Luz, su verdadero hogar más allá de las estrellas.
Debemos despertar y tomar conciencia de nuestro origen, de dónde venimos, cómo fuimos atrapados en este planeta, y cómo podemos lograr la liberación. Los Gnósticos nos indican la urgencia de escapar de la trampa del mundo y abrir nuestros ojos a la realidad de nuestro verdadero origen.
Fuente http://www.lacoctelera.com/
Experimento sobre el origen extraterrestre de la vida en al Tierra
El experimento ha sido llevado a cabo en un meteorito caído en Australia en el año 1969 y después de tantos años - cerca de 40… prisas no se han dado (¬_¬) - se ha encontrado en la “roca” material genético que componen el ADN, la cadena molecular básica que ha dado forma a todo tipo de vida y que además, permite la reproducción gracias a la información contenida en la hélice. Entre todas las composiciones químicas encontradas en el meteorito, destacan la Uracil y la Xanthine, los precursores del ADN, cuya mutación dió lugar al código genético tal y como lo conocemos hoy en día.
Ya se sabía que la composición del carbono-13 del Uracil y Xanthine era demasiado pesado para haberse formado en la Tierra pero nunca se habían encontrado en un meteorito para confirmar la teoría de su origen extraterrestre.
nautilusloft.com
En realidad lo que la ciencia considera como una hipotesis realmente cientifica y fuera de la especulación es .....
La cuestión del origen de la vida en la Tierra, ha generado en las ciencias de la naturaleza un campo de estudio especializado cuyo objetivo es dilucidar cómo y cuando surgió. La opinión más extendida en el ámbito científico establece la teoría de que la vida evolucionó de la materia inerte en algún momento entre hace 4.400 millones de años, cuando se dieron las condiciones para que el vapor de agua pudiera condensarse por primera vez y 2.700 millones de años, cuando la proporción entre los isótopos estables de carbono, de hierro y de azufre inducen a pensar en un origen biogénico de los minerales y sedimentos que se produjeron en esa época y los biomarcadores moleculares indican que ya existía la fotosíntesis. Además entrarían aquí ideas e hipótesis sobre un posible origen extraplanetario o extraterrestre de la vida (panspermia), que habría sucedido durante los últimos 13.700 millones de años de evolución del Universo conocido tras el Big Bang.
El cuerpo de estudios sobre el origen de la vida forman un área limitada de investigación, a pesar de su profundo impacto en la biología y la comprensión humana del mundo natural. En el objetivo de reconstruir el evento se emplean diversos enfoques basados en estudios tanto de campo como de laboratorio:
Por una parte el ensayo químico en el laboratorio o la observación de procesos geoquímicos o astroquímicos que produzcan los constituyentes de la vida en las condiciones en las que se piensa que pudieron suceder en su entorno natural.
En la tarea de determinar estas condiciones se toman datos de la geología de la edad oscura de la tierra a partir de análisis radiométricos de rocas antiguas, meteoritos, asteroides y materiales considerados prístinos, así como la observación astronómica de procesos de formación estelar.
Por otra parte, se intenta hallar las huellas presentes en los actuales seres vivos de aquellos procesos mediante la genómica comparada y la búsqueda del genoma mínimo.
Documental basado en el libro homónimo del investigador Erich Von Däniken para hacerse una de las preguntas más fascinantes de la historia: ¿fuimos visitados por extraterrestres en nuestro lejano pasado? ¿Será posible que ellos hayan sido los 'dioses' que abundan en las mitologías de todo el mundo? Aún cuando el estilo del documental suene hoy algo anticuado (tiene más de treinta años) su tema sigue siendo provocador.
Para muchos una leyenda urbana para otros una clara muestra de lo que ocultan las grandes potencias. Una base en la que supuestamente el gobierno norteamericano lleva a cabo experimentos y pruebas relacionadas con el fenómeno OVNI. Prototipos, extraterrestres o armas nucleares han sido presuntamente analizados en el Área 51. Los periodistas Ignacio García Mostazo, y David Benito, el director de la revista Año Cero Enrique de Vicente, el ex coronel Fernando San Agustín disertarán sobre este “Top Secret” americano
La Atlántida, el continente perdido fué según algunos una región en medio del atlántico que sucumbió hace unos 10000 años por un cataclismo, otros piensan además de esto, que tenían una tecnología avanzada y una forma de vida igual o superior a la nuestra actual. Hay quien piensa que ni siquiera existió.
La Isla de Spartel descansa actualmente a 60 metros bajo el nivel del mar, entre España y Marruecos, pero algunos piensan que una vez estuvo ubicada arriba de las aguas.
Marc-André Gutscher de la Universidad de Western Brittany en Plouzané, Francia, descubrió un sedimento de granos con un grosor que oscila entre los 50 y los 120 centímetros.
El depósito de sedimentos es consecuencia de las corrientes marinas generadas luego de que se produjera la agitación geológica que ocasionó el tsunami.
Esta evidencia, que fue obtenida a partir de un estudio de la superficie marina y publicada en la revista Geology, podría “llevar agua para el molino” de aquellos que aseguran que Spartel es aquella isla de la que hablaba Platón hace 2.000.
Los estudios que fueron realizados revelan que los granos datan de hace 12.000 años, fecha que coincide con la proporcionada por el filósofo griego, quien con su relato de una ciudad sumergida en las profundidades marinas dio origen a una historia que aún perdura.
Hasta el momento, no obstante, no se han encontrado estructuras hechas por la mano del hombre, lo cual cuestionaría la presencia de alguna civilización en la isla. Además la isla resultó ser más pequeña de lo previsto originalmente.
Los antecedentes
La isla de Spartel se encuentra en el Golfo de Cádiz y en el año de 2001 fue propuesta por el geólogo francés Jacques Collin-Girard como la candidata ideal para explicar el origen de la leyenda de la Atlántida.
En julio de 2004 el científico organizó una expedición que contó con la participación de dos de los investigadores que lideraron el proyecto que estudió los restos del Titanic.
La visita a las profundidades marinas se prolongó por dos semanas a bordo de un sumergible con capacidad para dos personas, y el costo de la misma osciló entre US–DL–250.000 y US–DL–500.000.
Posteriormente, un equipo de investigadores de la Universidad de Wuppertal en Alemania presentó una serie de fotos satelitales que, según su versión, constituían la evidencia de que en la zona de Marisma de Hinojos, cerca de la ciudad de Cádiz, reposaban los restos de la célebre Atlántida.
Rainer Kühne, miembro del equipo que participó en el proyecto, indicó que las imágenes captadas por las fotografías presentaban dos estructuras rectangulares rodeadas por anillos concéntricos, descripción que coincidía con la recopilada por Platón 2.000 años atrás.
Platón relata la existencia de una isla inmensa, mayor en tamaño que Libia y Asia en conjunto, localizada en el Océano Atlántico. Pero su control se extendía más allá de los “Pilares de Hércules” -o el Estrecho de Gibraltar- en el Mediterráneo, llegando a Egipto e Italia, esta última conocida entonces como Tirrena.
La dinastía que reinaba en la isla descendía directamente de Poseidón, dios griego de los mares. Sin embargo, el linaje real se degradó hasta mezclarse con los mortales. Como consecuencia se sucedieron largos años de enfrentamientos con Atenas, otrora aliado de la Atlántida.
“Un tiempo después -cuenta la historia de Platón- se produjeron terremotos e inundaciones de extraordinaria violencia y en un sólo día, la Atlántida se desvaneció, y sus habitantes fueron devorados por la tierra”. La reconstrucción del filósofo griego se remonta a 9.000 años de su propia era.
Por su parte Gutscher, el científico que presentó los últimos hallazgos de los sedimentos, la destrucción captada por los relatos de Platón, son consistentes con un terremoto de gran intensidad y un consecuente tsunami.
Bibliografia news.bbc.co.uk
Los científicos creen que la desaparición de la civilización minoica habría servido de inspiración a Platón a la hora de crear el mito de la Atlántida.Los minoicos habrían perecido víctima de un gigantesco tsunami producido por la erupción del volcán Santorini.Los restos geoarqueológicos parecen confirmar la hipótesis de un gran maremoto.
La leyenda de la Atlántida podría haber sido resuelta.
Eso es lo que asegura un equipo de científicos que acaba de hacer público un estudio sobre el fin de la civilización minoica.
Esa civilización se cree que floreció hace unos 3.500 años en el Mediterráneo oriental, concretamente en la isla de Creta.
Los minoicos construían palacios, pavimentaban las calles y los desagües, mientras que el resto de europeos todavía vivían en cabañas primitivas, como informa la BBC.
Sin embargo, hacia el año 1.500 a.C. la civilización se extinguió.
Los restos geoarqueológicos contienen un número de rasgos distintivos de la presencia de un tsunami
La explicación que proponen los científicos es que la desaparición se debió a un tsunami, una ola gigante que arrasó la isla de Creta más o menos al mismo tiempo que se produjo el declive de la civilización minoica.
“Los restos geoarqueológicos contienen un número de rasgos distintivos de la presencia de un tsunami”, ha asegurado el geólogo de origen holandés Hendrik Bruñís de la Universidad Ben Gurión del Negev en Israel.
Gigantesca erupción
El tsunami destructor podría haber sido originado por el volcán Santorini, situado sólo 70 kilómetros al norte de Creta, y que se cree entró en erupción hacia el 2.500 a.C..
La erupción, estiman los científicos, podría haber sido hasta 10 veces más potente que la del Krakatoa en 1883 y haberse oído a casi 5.000 kilómetros de distancia.
El colapso del cono volcánico en el mar habría sido el mecanismo que provocara una ola gigantesca capa de destrozar las ciudades costeras de Creta.
Los minoicos eran mercaderes y navegantes y vivían principalmente a lo largo de la costa, lo que los hacía especialmente vulnerables a un fenómeno de esas características.
La razón de que esto no se supiera antes es que el estudio de los antiguos tsunamis está todavía en una fase muy primitiva, según afirma el experto Costas Synolakis, de la Universidad de California del Sur.
Los científicos aseguran que si la tasa de mortalidad hubiera sido próxima a la que experimentada en las zonas devastadas por el tsunami que arrasó Tailandia y Sri Lanka en 2004 (cerca del 80 %), eso hubiera significado el fin de la civilización minoica, incluso aunque no hubiera afectado a la capital, Knossos, situada en el interior de la isla.
Via 20minutos.es
Lo cierto es que cada autor, historiador, o arqueologo situan en un sitio diferente la Atlantida es dificil resistrise a imaginar como de unos textos de Critias relatados a su vez por Platon la imaginación de los expertos ha conseguido localizarla en tan dierentes diversas y lejanas localizaciones , existir es posible que en su momento la Atlantida existiera, pero dada la diferencia de criterios tan grande entre los expertos no cabe la menor duda que lo mas seguro es que no se parezca en nada a la Atlantida que Platon nos describio y eso es lo que está consiguiendo que a los expertos “Los arboles no les dejen ver el bosque”….
La Ciencia oficial niega la existencia de una civilización primordial, madre de todas las culturas y civilizaciones. En este documental demostraremos que esta presunción es incorrecta. Son muchos los interrogantes que aún no han sido desvelados en torno al problema de “los orígenes de la civilización”.
Video El misterio de los Minoicos
La Atlantida
Por casi dos mil quinientos años, la Atlántida o Atlantis, fue sólo una leyenda que pareció no tener una respuesta o correlato con la ciencia o el conocimiento científico, manteniéndose casi desde que fue mencionado por primera vez por Platón, en el campo del mito y las suposiciones.
Hoy, el misterio ha comenzado a ser aclarado. Gracias al gran avance de las ciencias relacionadas con la investigación histórica, ha comenzado a emergen un pasado completamente ignorado. A través de una minuciosa investigación, respaldada en los más recientes descubrimientos geológicos, históricos, antropológicos y arqueológicos, en mi libro “La Atlántida: el mito descifrado”, demuestro que sí existió ese territorio y esa civilización de fábula, aunque en un lugar inesperado, pero que a la vez, era el lugar lógico donde había que buscarla: el Medio Oriente.
Allí, la primera civilización humana cobró vida en los tiempos señalados por Platón, es decir hace 11.500 mil años, siendo efectivamente una isla ubicada en un gran mar, el Mediterráneo, y que tuvo una extensión que abarcó los miles de kilómetros que la leyenda señala. Su origen no proviene de la cultura indoeuropea, como en general se piensa por su vínculo con Platón, Atenas y el mundo griego. Su procedencia cultural es semítica. Y su comienzo y su fin están relacionados con un cambio climático global acaecido como efecto de los deshielos de las regiones septentrionales de la tierra.