Un equipo internacional de astrónomos, entre los que se encuentra un investigador de Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB), ha conseguido identificar el momento en el que se emitieron grandes masas de material a velocidades próximas a la de la luz desde la región que rodea a un agujero negro. El descubrimiento, fruto de una observación de 2009, se publicará en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Un grupo internacional de astrónomos ha podido determinar el momento en el que se emitieron grandes masas de material a velocidades cercanas a la de la luz desde la región que rodea a un agujero negro. Dicho descubrimiento, en el que ha participado el investigador Simone Migliari, del Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona (ICCUB) y del Departamento de Astronomía y Meteorología, es el resultado del seguimiento de este fenómeno, que tuvo lugar en un sistema binario formado por un agujero negro y su estrella compañera.

Estas observaciones se realizaron durante 2009 mediante el conjunto de radiotelescopios de línea de base muy larga (Very Long Baseline Array, VLBA) y el observatorio espacial de la NASA, el explorador temporizador de rayos X Rossi (Rossi X-Ray Timing Explorer, RXTE). Los resultados están pendientes de su publicación en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Se cree que esos proyectiles de plasma proceden de una región próxima al horizonte de sucesos del agujero negro, es decir, el punto a partir del cual nada puede escapar. Según Simone Migliari, “El estudio de la variabilidad rápida de rayos X es como abrir una ventana a los fenómenos más cercanos a los agujeros negros. Las observaciones simultáneas con RXTE y VLBA permiten asociar variaciones específicas de rayos X con la proyección de materia a gran velocidad observada en la banda de radio”.

En este trabajo, liderado por el investigador James Miller-Jones, de la Universidad de Curtin (Australia), y que se presentó el 10 de enero durante el encuentro anual de la Sociedad Astronómica Americana celebrado en Texas, los astrónomos han estudiado un sistema de agujero negro llamado H1743-322, situado a 28.000 años luz de la Tierra, en la constelación de Escorpio. Desde su descubrimiento, en 1977, ha estallado varias veces. En este trabajo se presenta concretamente el estallido que se produjo entre mayo y agosto de 2009.

Los agujeros negros en sistemas binarios atrapan material de sus compañeros formando así un disco de material que rota alrededor del agujero negro a una gran velocidad. Como consecuencia, la materia se comprime y se calienta lo suficiente como para emitir rayos X.

 

 

 

 

 

A su vez, también emiten chorros de flujo constante de materia que son arrojados en dirección perpendicular al disco. En ocasiones desaparecen y se producen eyecciones energéticas en las que se expulsa material a velocidades cercanas a la de la luz, como las que se han estudiado en este trabajo. Este tipo de fenómenos pueden producir tanta energía en una hora como la que emite el Sol en cinco años. Además, tal y como se ha podido comprobar en el estudio, van acompañados de cambios en la emisión de rayos X y en el espectro de radio de manera correlacionada.

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Referencia bibliográfica:

Miller-Jones, J. C. A.; Sivakoff, G. R.; Altamirano, D.; Coriat, M.; Corbel, S.; Dhawan, V.; Krimm, H. A.; Remillard, R. A.; Rupen, M. P.; Russell, D. M.; Fender, R. P.; Heinz, S.; Körding, E. G.; Maitra, D.; Markoff, S.; Migliari, S.; Sarazin, C. L.; Tudose, V. “Disc-jet coupling in the 2009 outburst of the black hole candidate H1743-322”. Pendiente de publicación en la revistaMonthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Imaginemos que el universo es un inmenso trozo de queso suizo galáctico. Nuestro cosmos infinito podría estar repleto de una variedad de “agujeros” extraños y peculiares: negros, blancos, “micro” y agujeros de gusano. Estos agujeros son entradas donde los objetos y la materia pueden desaparecer, ser expulsados o escapar a algún otro lugar en el espacio-tiempo. En la actualidad, conocemos la existencia de los agujeros negros, pero ahora los científicos están tratando de confirmar que otros agujeros están al acecho en el hiperespacio. Un agujero blanco es lo contrario de un agujero negro, ya que en lugar de absorber la materia, la expulsa. El agujero de gusano es una entrada en la estructura del espacio y el tiempo. En las ecuaciones de Einstein, se incluye la posibilidad de la existencia de estos agujeros. Conoceremos nuevos descubrimientos, entre ellos los agujeros negros binarios que colisionan, los agujeros negros intermedios y la fabricación de micro agujeros negros.